Entras en la Sala Apolo o en La Riviera, se apagan las luces, suenan los primeros acordes de ese hit que llevas meses quemando en Spotify y, de repente… pum. Un muro de cristal y silicio se levanta ante tus ojos. Ya no ves al cantante; ves la previsualización de la cámara del que tienes delante, que además tiene el brillo al máximo y está grabando en vertical un audio que va a sonar a rayos.
En Kultureta nos preguntamos: ¿En qué momento dejamos de vivir los conciertos para empezar a archivarlos? Hoy vamos a analizar el uso desmesurado de los móviles en conciertos. ¡Abrimos melón!
Móviles en conciertos o la mística del directo bajo el brillo del iPhone
El arte del directo tiene algo de ritual, de momento efímero que solo existe mientras sucede. Pero, cuando interponemos una pantalla, la mística se rompe.
- Para el artista: Actuar frente a un mar de lentes de cristal en lugar de ojos humanos es, cuanto menos, desolador. Artistas como Bob Dylan, Mitski o Jack White ya han dicho basta, obligando a guardar los teléfonos en fundas bloqueadas.
- Para el público: El que graba no disfruta (está pendiente del encuadre) y el que está detrás sufre la contaminación lumínica. Es un lose-lose de manual.
EL ANÁLISIS «INFILTRADO»: Nuestro protocolo sugerido
No somos puristas, no vamos a pedir que dejes el móvil en el guardarropa (porque todos queremos esa foto para recordar la noche), pero sí pedimos un poco de «conciencia cervecera»:
- La regla de los 30 segundos: Saca el móvil, haz una foto decente, graba un trozo de tu canción favorita para el recuerdo y guárdalo. El resto de la noche es para tus retinas, no para tu iCloud.
- El brillo, por favor: Si vas a grabar, baja el brillo al mínimo. No hace falta que tu móvil parezca un faro de la costa gallega en mitad de una balada acústica.
- No eres el cámara de la gira: Ese video de 10 minutos movido y con el sonido saturado no lo vas a volver a ver. Nadie lo va a ver. Es basura digital que ocupa espacio y te quita presencia.
¿Hacia dónde vamos?
¿Llegaremos a ver zonas de «solo humanos» en los festivales? ¿O acabaremos todos viendo la vida a través de unas gafas de realidad aumentada para no perdernos ni un píxel?
En Kultureta creemos que la mejor resolución no la tiene el último modelo de smartphone, la tiene tu memoria cuando estás conectado al 100% con lo que pasa en el escenario. Al fin y al cabo, la cerveza se disfruta más cuando tienes las dos manos libres.

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