¿Estoy enamorado o creo que lo estoy?: Fernanda Orazi nos pierde en la ‘Niebla’ más brillante del año

Hay una línea muy fina entre el respeto a un clásico y el embalsamamiento. Muchos directores se acercan a Unamuno con guantes de seda y voz de funeral, pero Fernanda Orazi ha preferido entrar en la ‘Niebla’ con un soplete y muchas ganas de jugar.

El resultado es una reivindicación del personaje como mártir de nuestra propia confusión.

Niebla cuenta con un protagonista estratosférico

Vamos a ser claras: lo que hace Juan Paños en esta obra es, sencillamente, de otro planeta. Aborda a Augusto Pérez no como un dandi atormentado del siglo XX, sino como un chaval contemporáneo que no sabe si lo que siente es amor o un error de carga en su sistema operativo emocional. Su presencia es magnética, física y, sobre todo, peligrosamente natural.

Paños sostiene el peso de una obra donde los secundarios (maravillosa esa Leticia Etala y ese personaje perro que se come la escena) orbitan a su alrededor, pero es él quien nos lanza las preguntas a la cara: ¿Qué hago ahora? ¿Qué tengo que pensar?

Ese arranque con los zapatos es una declaración de intenciones: el teatro es acción, es duda y, a veces, es un par de pies que no saben hacia dónde caminar.

Escenografía líquida: El escenario que respira

Uno de los grandes aciertos de Orazi es la escenografía móvil. Aquí el espacio es un cómplice. Ver cómo los elementos (un árbol, un sofá) se desplazan de forma casi coreografiada por los propios actores (mención especial a esa actriz que mueve el escenario con una gracia surrealista) le quita al existencialismo ese peso plomizo que suele tener.

Es una propuesta de una originalidad radical, un laberinto que se transforma mientras el protagonista se pierde en sus propios dilemas.

Filosofía a pie de calle

Lo mejor de esta ‘Niebla’ es que las grandes preguntas universales entran sin calzador. Cuando el protagonista duda sobre si está enamorado o si solo cree estarlo, no escuchamos a un catedrático, escuchamos nuestra propia voz interior un sábado noche tras tres rondas.

Orazi ha conseguido que la metafísica de Unamuno baje al barro, se manche las manos y nos hable de tú a tú. Nada forzado, todo implicado con la vida.

VALORACIÓN KULTURETA

🍺🍺🍺🍺🍺 (5/5 jarras. IMPRESCINDIBLE)

Niebla es ese milagro escénico donde la filosofía deja de ser un ladrillo para convertirse en un juego de manos. Le damos el pleno de jarras por la interpretación estratosférica de Juan Paños y por recordarnos que el teatro, cuando se atreve a romper la cuarta pared y la lógica del espectador, es la herramienta más poderosa para hackear nuestra propia existencia. Una obra que no se ve, se habita.

El milagro del «Sold Out»

Ni Operación Retorno, ni colapsos en la carretera. El verdadero atasco estaba en la puerta del teatro.

  • Éxito total: Las entradas están agotadas hasta el fin de la obra. Madrid ha olido el talento y ha respondido llenando cada butaca.
  • Ambiente: Público en pie y aplausos de esos que duelen en las palmas de las manos.
  • Tip Kultureta: Si no conseguiste entrada, haz como nuestra infiltrada: asómate a la taquilla por si alguien falla. El azar de la ‘Niebla’ a veces juega a tu favor.
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