¿Qué pasa cuando metes en una misma casa a un galán fugitivo, un criado fiel, un espejo con truco y un lío de faldas que ni el mejor algoritmo de Tinder podría resolver? Pues que tienes ‘El escondido y la tapada’, la comedia de enredos de Calderón de la Barca que la séptima promoción de la Joven CNTC ha convertido en un laberinto de espejos y adrenalina.
Olvídate de los clásicos estáticos. Aquí el escenario se transforma en un microcosmos de trampantojos inspirado en el universo de Velázquez, donde lo que ves nunca es lo que parece y donde quedarse atrapado detrás de un espejo es solo el principio del problema.
El escondido y la tapada: mujeres al mando y giros ‘queer’
Lo que más nos vuela la cabeza en Kultureta de esta versión es cómo han sabido leer la modernidad que ya latía en el texto original. Aquí las mujeres no son meros trofeos: son el motor, el cerebro y el GPS de la acción. Urden planes, desafían las leyes del honor y toman decisiones que dejan a los galanes en fuera de juego.
Además, el montaje se permite licencias que nos encantan, como transformar al personaje de Octavio en Octavia, una enigmática dama italiana que juega con el lenguaje para conectar con la sensibilidad de 2026 sin perder ni un gramo de la esencia del Siglo de Oro.
Sangre fresca en el Teatro de la Comedia
Este es el primer gran asalto de los doce nuevos integrantes de la Joven CNTC (seis actores y seis actrices de entre 18 y 30 años). Tras meses de formación intensiva, se suben a las tablas con un pulso vertiginoso: persecuciones, identidades ocultas y un suspense que te mantiene al borde de la butaca. Es teatro clásico, sí, pero con el ritmo de un thriller y la estética de un claroscuro barroco.

LA NOTA INFILTRADA: ¿Por qué ir a verla?
- Maquinaria Teatral: El diseño del espacio es un personaje más. Puertas, recovecos y espejos que harían palidecer a Alicia en el País de las Maravillas.
- Talento Emergente: Ver a la séptima promoción de la Joven es ver el futuro de nuestra escena. Hay hambre de tablas y se nota.
- Humor Inteligente: Calderón sabía que el enredo es la mejor forma de hablar de la condición humana. Y aquí te vas a reír, mucho.

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