Cuando una autora del calibre de Rosa Montero —Premio Nacional de las Letras Españolas y maestra indiscutible de la empatía literaria— publica nuevo libro, en la redacción de Kultureta nos faltan manos para abrir el ejemplar. Sin embargo, su última propuesta, Un día en la vida de Clarita, nos deja una sensación agridulce: la de haber disfrutado de un aperitivo sabroso y divertido, pero quedarnos con las ganas de sentarnos a comer un verdadero menú degustación.
La obra se sitúa más cerca del relato largo o de la anécdota extendida que de la novela de gran alcance a la que Montero nos tiene acostumbrados. Un «divertimento» exprés que se lee de un tironazo, pero que no llega a posarse del todo.
Un tiranosaurio en la oficina: Ritmo, ironía y sorpresa
La premisa de la que parte la historia tiene todo el gancho del mundo. Acompañamos a Clarita en su última jornada laboral tras tres décadas siendo la mujer invisible de un banco: una funcionaria gris, meticulosa y resignada a las humillaciones cotidianas de sus superiores. Pero el día de su jubilación, un giro de los acontecimientos rompe la inercia de la oficina y obliga a esta insólita «rana» a transformarse en un auténtico tiranosaurio.
Hay que reconocérselo a Montero: la novela tiene ritmo, está llena de acción, cuenta con un sentido del humor afiladísimo y la lectura es un tiro. Es imposible aburrirse. La prosa de la autora madrileña sigue siendo un deleite absoluto: pulcra, irónica, poética y con esa fuerza expresiva capaz de sacarte una sonrisa en cada página mientras parodia la jungla laboral.

El problema de la brevedad: Un personaje por descifrar
Donde el libro pincha es en su ambición psicológica. La faja promocional promete un viaje de autodescubrimiento y liberación, pero la brevedad del texto juega completamente en su contra. Para que el público se meta de lleno en el giro traumático o estrafalario de un personaje, primero necesita conocer de qué pasta está hecho.
Y de Clarita, desgraciadamente, sabemos muy poco. No conocemos del todo de dónde viene, qué fantasmas arrastra ni por qué ha aguantado treinta años a la sombra. Al no haber espacio para profundizar en su psique, su gran reacción final pierde impacto dramático y no llega a sorprender tanto como la autora pretende. Nos falta información para empatizar con su metamorfosis; se queda en una mueca simpática en lugar de un auténtico cataclismo existencial.
El veredicto Kultureta: Para pasar una buena tarde (y poco más)
Un día en la vida de Clarita es una historia diferente dentro de la bibliografía de Rosa Montero, un ejercicio de libertad estilística que se nota que la autora ha escrito para pasárselo bien.
Si buscas una lectura ágil, graciosa y maravillosamente redactada para amenizar un viaje en tren o una tarde de domingo, te lo vas a pasar pipa. Pero si vas buscando la profundidad, el poso o la densidad emocional de sus grandes obras, mejor ajusta tus expectativas: esto es un entretenimiento simpático que no pasa de ahí.
NUESTRA VALORACIÓN KULTURETA: 🍺🍺🍺🍿 (Tres cervesas y una palomita. Un tentempié literario sabroso, pero que te deja con ganas de más sustancia).

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