La Ratonera es el clásico por excelencia de Agatha Christie, una pieza que lleva 70 años sin cerrar en Londres y que ahora aterriza en el Teatre Apolo bajo la dirección de Ignasi Vidal. Pero ojo, que aquí no venimos a ver una reliquia de los años 50. Aquí hay móviles, hay WiFi y hay ganas de marear al espectador.
La Ratonera: Una Monkswell Manor donde quieres quedarte
Lo primero que te entra por los ojos es la escenografía. Te infiltras en la sala y, de repente, estás en esa casa aislada de estilo victoriano. La distribución del espacio es de diez: está tan bien aprovechada que realmente sientes el frío de la nieve exterior mientras la tensión sube en el salón.
Es ese tipo de montaje que te adentra en la historia antes de que el primer actor abra la boca.
Lo que nos ha volado la cabeza (The Good Stuff)
Vidal ha hecho una apuesta arriesgada: modernizar el mito. Y le sale bien. Ver a los personajes lidiar con los problemas de cobertura o soltar bromas actuales le da un aire fresquísimo.
- Puntos de humor: No es una comedia, pero tiene esos destellos de ironía que se agradecen entre tanta sospecha.
- Personajes top: Mención especial para ese arquitecto-que-no-es-arquitecto; es histriónico, divertido y el contrapunto perfecto al misterio.
- El descubrimiento: La actriz protagonista (todo un hallazgo) es natural, espontánea y, sobre todo, creíble. En una obra de género donde es fácil caer en el cliché, ella mantiene el ancla en la realidad.
El «pero» de la infiltrada: Cuando el ritmo se muerde la cola
No todo es nieve y rosas. A pesar de la maestría de Christie con el suspense, a la función le falta un pelín de energía en algunos tramos.
La estructura de entrevistas e interrogatorios, aunque necesaria para el género, acaba resultando algo repetitiva. Se abren muchísimas incógnitas, se lanzan sospechas sobre todo el que pasa por allí, pero al final… algunas puertas se quedan abiertas.
Hay personajes que parecen culpables de algo turbio y, cuando llega la resolución, sus tramas se quedan en el limbo, inconclusas. Nos hubiera gustado que ese «encaje de bolillos» fuera un poco más apretado.
VERDICTO KULTURETA
La Ratonera en el Apolo es, ante todo, una obra ENTRETENIDA (con mayúsculas). No busca revolucionar la historia del teatro ni pretende ser lo que no es. Es un juego de mesa a tamaño real, ideal para descubrir por qué Agatha Christie sigue siendo la reina del género sin sentir que están viendo una obra de museo.
- Lo mejor: La atmósfera conseguida y la frescura de los diálogos adaptados.
- Lo peor: Un formato de interrogatorio que puede hacerse algo mecánico y cabos sueltos que te dejan con la duda en el vestíbulo.
NOTA FINAL: 3 Cervezas 🍺🍺🍺
Veredicto: ‘La Ratonera’ se lleva una Jarra Disfrutable. Es el plan perfecto si buscas una historia de suspense de las de toda la vida, pero con el toque fresco de la era del WiFi. Entretiene, te mantiene en vilo y la escenografía te mete de lleno en la mansión. Una apuesta segura para una tarde de teatro sin más pretensiones. ¡Salud!

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