Hay una frase en el espectáculo de La Voz Ahogada que resume por qué este montaje es imprescindible: «Para poder pasar página, primero hay que leerla». Y vaya si la leemos. ‘Dones Lliures’ no es un ejercicio de victimismo, es un escáner cronológico y humano de la represión femenina en el tardofranquismo.
La obra nos traslada a la prisión de la Trinitat, un centro comandado por monjas que actuaban como inquisidoras modernas. Su misión no era la reinserción, sino la «limpieza»: vaciar mentes universitarias de ideas «rojas» para encauzarlas por el camino recto y cristiano. Repartir octavillas o ir a una mani no solo te costaba la libertad, te costaba la identidad.
Dones Lliures y La Via Laietana: El fantasma que no se va
La crítica no puede obviar el paso previo al encierro: la comisaría de Via Laietana. El montaje nos recuerda las torturas y vejaciones sufridas en ese edificio que, vergonzosamente, sigue hoy en activo.
Nota Kultureta: Es desolador que la placa que recuerda a las víctimas en Via Laietana haya tenido que reponerse 15 veces. Que alguien la queme o la robe es la prueba física de que el fascismo no es un recuerdo, sino una herida abierta que algunos se empeñan en infectar.
Verdad contra el olvido
Lo que hace que ‘Dones Lliures’ funcione como un reloj de precisión es su equilibrio:
- Interpretación camaleónica: Las dos actrices protagonistas cargan con el peso de decenas de testimonios reales. Vemos pasar por sus cuerpos diferentes energías, nudos en la garganta y orgullos intactos. Es teatro documental que respira verdad porque bebe directamente de las entrevistas realizadas por la compañía.
- El contrapunto satírico: La presencia de un personaje fascista que marca la cronología aporta un tono cáustico necesario. Nos recuerda, entre risas amargas, que Franco no murió: estalló en mil pedazos que hoy forman parte de los cimientos de nuestro Estado democrático.
- Justicia en el escenario: La Voz Ahogada no busca el aplauso fácil, busca recuperar la dignidad de las mujeres del TOP, del colectivo LGTBIQ+ criminalizado y de las presas comunes que tejieron redes de sororidad donde solo había muros.
Veredicto Kultureta: ¡Cuatro jarras de memoria y dignidad! 🍻🍻🍻🍻
Salimos de La Model con el cuerpo cortado, pero la mente despejada. ‘Dones Lliures’ no es una obra para «entrenerse», es una obra para despertarse. Es de esos montajes que te obligan a quedarte un buen rato en la barra del bar comentando cada testimonio, procesando la rabia por lo de Via Laietana y brindando por esas mujeres que, a pesar de las monjas y los grises, nunca agacharon la cabeza.
- La primera caña: Por la valentía de La Voz Ahogada al rescatar voces que el sistema quiso enterrar.
- La segunda: Por la interpretación de las actrices, que consiguen que sintamos el nudo en la garganta de las supervivientes.
- La tercera: Por la sátira necesaria que nos recuerda que los «pedacitos de Franco» siguen flotando por nuestras instituciones.
- La cuarta: Por ocupar el patio de una cárcel con libertad y teatro. Una victoria poética en toda regla.
Nota para navegantas: Si vas a verla, prepárate para que la cerveza de después te sepa a justicia y a reflexión necesaria.
DATOS CLAVE
- Obra: Dones Lliures.
- Compañía: La Voz Ahogada Projecte Escènic.
- Lugar: Patio de la antigua cárcel La Model, Barcelona.
- Género: Teatro documental / Memoria histórica.


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